La Iglesia es Misionera por Naturaleza
Seamos testigos del Evangelio
La Misión: Nuestra Objetivo
Es muy importante fomentar la comprensión de que la misión tiene su origen en el amor de
Dios Padre, se revela en Cristo, se mantiene viva en la Iglesia por obra del
Espíritu Santo y compromete a todo bautizado a ser testigo del Evangelio
en su entorno.
Es imporante saber porqué somos enviados. Por supuesto que existe una guía, la
cual
llamaremos, Ilumninación Bíblica.
Dentro de esta iluminación es importante conocer que nos puede ayudar a comprender el ser
misionero. Cada persona,
sin excepción. ¿Qué podemos mostrar a los niños? Es simple, darles a conocer que Jesús nos llama y
nos envía a llevar su alegría.
Estos textos serán ricos para su profundización con los más pequeños:
- Mt 4,19: «Jesús les dijo: “Vengan conmigo, y los haré pescadores de hombres.”»
- Mt 5,14-16: «Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los cielos.»
- Lc 10,1-3: «Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y lugares adonde él debía ir. Y les decía: “La mies es abundante, pero los obreros pocos. Rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Vayan! Miren que los envío como corderos en medio de lobos.”»
- Mt 28,19-20: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.»
Son textos que muestran el esplendor de la misión. Querido niño, Jesús necesita de ti. Ser misionero es compartir su amor con tus amigos, familia y escuela, por eso pregúntate, ¿A quién puedo llevarle una sonrisa o una palabra buena como misionero?
Ahora, querido jóven, estamos llamados a hacer lío en el mundo entero.
Estás pasando por dudas,
cambios, y a veces te sientes inseguro o confundido, por eso, busca el consejo del
Espíritu, porque Él te envía a
transformar el mundo.
Estos textos te darán el empujón para encontrarlo:
- Hch 1,8: «Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.»
- Mt 9,37-38: «Entonces dice a sus discípulos: “La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rueguen, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.”»
- Jn 20,21-22: «Jesús les dijo otra vez: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo.” Y al decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo.”»
- I Cor 9,16: «Anunciar el Evangelio no es para mí motivo de gloria, es más bien una obligación. ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!»
Ser misionero hoy es dar testimonio de Cristo en un mundo que busca esperanza, justicia y verdad. Hacer una “acción misionera” concreta en la semana: visitar, compartir, escuchar, servir. Por eso, queridos jóvenes, dentro del gran ruido de la sociedad, pregúntense, ¿Qué me dice hoy el Señor? ¿Cómo puedo ser misionero en mi colegio, redes, parroquia o barrio?
La Iglesia es casa y escuela de misión, de esta manera, ahora me dirijo a ti,
querido adulto, padre o madre, estamos llamados a enseñar, a corregir, pero lo que
más impacto tiene de ustedes,
es su ejemplo. Por eso, deben de estar en constante oración y preparación, ¿Para
qué?, sencillo, para actuar.
Dile al Señor, aquí estoy, sigue el ejemplo, para que puedas también serlo:
- Is 6,8: «Entonces oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?” Y respondí: “Aquí estoy, mándame.”»
- Mt 28,19-20: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.»
- Hch 13,2-3: «Mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo: “Sepárenme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.” Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los enviaron.»
- Rm 10,14-15: «¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar? ¿Y cómo oirán sin que nadie les anuncie? ¿Y cómo anunciarán si no son enviados? ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia!»
Cada hogar cristiano es una pequeña Iglesia misionera donde se transmite la fe. Así pues, querido adulto, busca ser el ejemplo, para que puedas guiar esa "Iglesita", y en el camino, pregúntate, ¿Cómo vivo mi fe como padre o madre, trabajador, servidor o catequista? ¿Estoy ayudando a mis hijos o vecinos a conocer a Cristo? ¿Cómo mi comunidad parroquial puede ser más misionera?
Profundización
Dios envía desde el principio: Abraham, los profetas, y en plenitud a su Hijo Jesús. Meditemos estos
versículos:
Genesis 12,1-3
«El Señor dijo a Abram: “Sal de tu tierra, de tu patria y
de la casa de tu padre,
hacia la tierra que yo te mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré,
engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, y al que te
maldiga lo maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de
la tierra.”»
Mateo 28,19
«Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.»
La misión nace del corazón de Dios: Él llama, envía y acompaña a quienes participan en su obra de
salvación. Desde Abraham hasta Cristo, toda la historia de
la fe es una historia de envío.
Dios envía desde el principio: Abraham, los profetas, y en plenitud a su Hijo
Jesús (cf. Gn 12,1-3; Mt 28,19). La misión nace del corazón de Dios.
Veamos ahora estos tres campos de profundización:
- Teológico: Jesús es el Misionero del Padre; el Espíritu impulsa a la Iglesia. La misión es obra de la Trinidad.
- Eclesial: La Iglesia existe para evangelizar (Evangelii Nuntiandi, 14). Cada bautizado es “enviado” (Hech 1,8).
- Pastoral: El compromiso cristiano transforma la sociedad. Ser misionero es servir, compartir y testimoniar.
¡Ve y anuncia al Señor! Toma las palabras de San Pablo VI, y se testigo del Señor:
“La misión no es una tarea más de la Iglesia: es su identidad más profunda. Una Iglesia que no evangeliza, no cumple su razón de ser.” - Evangelii Nuntiandi 14.
¡Gracias por tu generosidad y por ser un misionero de esperanza!