1. Preparación interior
Busca un lugar tranquilo, donde puedas orar sin distracciones.
Coloca una imagen de la Santísima Trinidad o una vela encendida en señal de fe.
Inicia con la Señal de la Cruz y di en tu corazón:
“Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.”
3. Oraciones del Trisagio
En las cuentas grandes se dice:
Padre Eterno, te adoramos, te bendecimos y te damos gracias
por la gloria eterna de la que gozas con tu Hijo y el Espíritu Santo.
Santo, Santo, Santo eres, Señor Dios de los Ejércitos.
En las cuentas pequeñas se repite:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, líbranos, Señor, de todo mal.
Al finalizar cada grupo de tres cuentas, se reza:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
4. Oración final
Trinidad Santísima, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
te adoramos, te alabamos y te damos gracias por todos los beneficios que de Ti recibimos.
Concédenos perseverar en tu amor, defender nuestra fe y vivir siempre en comunión contigo.
Amén.
5. Pausas y reflexión
Después de cada grupo de tres “Santos”, realiza una breve pausa.
Medita en el misterio de la Trinidad:
El Padre que crea, el Hijo que redime, y el Espíritu que santifica.
Estas pausas pueden durar entre 10 y 20 segundos,
dejando que el silencio sea también una forma de adoración.
6. Cuándo rezarlo
El Trisagio puede rezarse en cualquier momento,
pero se recomienda especialmente el domingo de la Santísima Trinidad
(posterior a Pentecostés), o cuando se busque fortaleza espiritual y consuelo.
También es apropiado ofrecerlo como acto de reparación por los pecados del mundo.