Guía para rezar la Coronilla

La Coronilla de la Divina Misericordia fue enseñada por Jesús a Santa Faustina Kowalska. Es una oración de intercesión y de confianza total en la misericordia de Dios, especialmente recomendada a las tres de la tarde, la “hora de la misericordia”.

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1. Preparación interior

Busca un momento de silencio. Respira profundamente y recuerda la presencia del Señor. Si puedes, coloca una imagen de Jesús Misericordioso y enciende una vela. Haz la Señal de la Cruz y di en tu corazón: “Jesús, en Ti confío.”

2. Oraciones iniciales

En las cuentas grandes del Rosario (Padre Nuestro):

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.

En las cuentas pequeñas (Ave María):

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

3. Estructura de la Coronilla

  1. Se comienza con la Señal de la Cruz.
  2. Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y el Credo.
  3. En las cuentas grandes: Padre Eterno...
  4. En las cuentas pequeñas: Por su dolorosa Pasión...
  5. Repetir las decenas cinco veces (como en el Rosario).
  6. Al terminar, se reza tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.”

Pausa sugerida: 10–20 segundos entre cada decena, para contemplar el amor misericordioso de Cristo.

4. La hora de la Misericordia (3:00 p.m.)

A esta hora se recuerda la muerte de Cristo. Jesús dijo a Santa Faustina: “A las tres de la tarde, implora Mi misericordia, especialmente por los pecadores, y aunque sea por un breve momento, sumérgete en Mi Pasión.”

Oración sugerida:

Oh Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús como fuente de misericordia para nosotros, en Ti confío.

5. Oración final

Dios eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, míranos con bondad y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en los momentos difíciles no desesperemos ni nos desalentemos, sino que con gran confianza nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el amor y la misericordia mismos. Amén.

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